PsicoNueve tiene como principal foco de preocupación la familia, y como principales áreas de intervención todo lo relacionado con el desarrollo, sano o anómalo, de la misma. Dentro de la familia nos preocupamos por todos los que la componen y participan en su desarrollo: bebés, niños, adolescentes y adultos en su rol de parejas, padres o familiares cercanos. Tanto como individuos independientes, como componentes de un todo familiar.

Fuera de la familia nuestras intervenciones se dirigen al entorno más influyente en la dinámica familiar: el entorno escolar, que comparte protagonismo con la familia para el desarrollo de la personalidad de los niños y adolescentes que la componen. Y en ocasiones, también hacia el entorno laboral de los adultos de la familia, por su influencia en el desarrollo de la misma, por los problemas económicos, profesionales, o las dificultades originadas por la inadecuada conciliación de la vida familiar y profesional que con demasiada frecuencia se da en la sociedad actual.

Desde el principio

Nuestra primera área de intervención está en el origen mismo de la familia, incluyendo en la misma la maternidad y la crianza del recién nacido, a través de la psicología del embarazo, puerperio e infancia temprana, atendiendo a las demandas de atención psicológica y psicoeducativas que padres y madres pueden necesitar en dicho momento, incluyendo la ayuda que en muchas ocasiones puede ser necesario dar a madres sin el apoyo emocional adecuado.

A partir del desarrollo del bebé nuestra intervención se dirige a los trastornos psicológicos de la infancia, donde se incluyen la enuresis y encopresis, la ansiedad y la depresión infantil, los trastornos del sueño, las fobias y miedos, la hiperactividad con o sin déficit de atención, los trastornos generales del crecimiento, los problemas de conducta, la falta de habilidades sociales y sus problemas asociados, como las relaciones entre iguales; los transtornos derivados de enfermedades metabólicas, neurológicas, oncológicas e infecciosas, la deficiencia mental, el autismo, etc. A la vez también incluimos dentro de nuestra atención en esta etapa los problemas de tipo educativo del infante, como las dificultades del aprendizaje, dificultades específicas de lecto-escritura, necesidades de apoyo escolar, inicio de hábitos y técnicas de estudio. Nuestra experiencia incluye también la psicomotricidad, ya que el trabajo psicomotriz con el niño es muy importante para potenciar su neurodesarrollo.

La etapa crítica
que hay que pasar

Cuando el niño o la niña se convierte en un adolescente, se inicia una etapa crítica y difícil no sólo para el adolescente sino para toda la familia entera. Se producen muchos cambios físicos, cognitivos, afectivos, emocionales y relacionales en la transformación, y con una rapidez difícil de asumir, por él mismo y por su entorno familiar. Esta nueva área de nuestra intervención se dirige a los trastornos de la adolescencia que normalmente, a través de diferentes enfoques psicológicos y psicoeducativos, suelen incluir a la familia entera en la resolución de los conflictos.

Transtornos típicos, tales como problemas de autoestima, ansiedad y depresión, anorexia y bulimia, adicciones, miedos e inseguridades, dificultades en las relaciones interpersonales, rebeldía e indisciplina, sexualidad y problemas de identidad sexual, acoso escolar, bullying y ciberbullying, problemas de conducta y personalidad e ideas suicidas, sin olvidar la ayuda y apoyo que en muchas ocasiones necesita el adolescente por dificultades académicas, motivación escolar, hábitos y técnicas de estudio y orientación académica y profesional que, por supuesto, incluimos en nuestras áreas de intervención.

La difícil relación de pareja

Se forma una pareja, dos adolescentes o ya individuos “formados” deciden unir sus vidas, ¿para siempre?, ¿saben lo que hacen?. Empiezan una vida en común. Cada uno de ellos ha vivido un pasado diferente, unos valores, unas creencias, unos hábitos diferentes y cada uno de ellos tiene expectativas de su futuro también distintas, pero deciden unirse y construir juntos un “nosotros”. A lo largo de su vida en común surgirán conflictos, unos originados por el entorno, otros por ellos mismos. ¿Sabrán resolverlos?.

En muchas ocasiones la pareja sabe resolver las dificultades con las que se va encontrando e incluso aprendiendo y saliendo fortalecida de las mismas. Otras veces, también es cierto, que por falta de entendimiento mutuo, por problemas que les superan, por falta de conocimiento, por problemas económicos, por relaciones sexuales no satisfactorias o por muchos otros motivos, e incluso porque la relación de pareja ya se ha roto y aún no ha sido asumido por uno o ninguno de sus miembros, es necesario buscar apoyo y ayuda psicológica. En estos casos nuestra área de intervención incluye las necesidades de atención específica que pueda tener cada miembro de la pareja y la pareja propiamente dicha. Esta intervención se realiza a través de la terapia de pareja, rama específica de la psicoterapia que trata de las situaciones, conflictos o dificultades por las que atraviesa la pareja, buscando la mejor solución, tanto para recuperar la relación, como para ayudar ante una posible separación. En los problemas de parejas los dos son parte del problema y los los dos son parte de la solución.

La familia,
como fin del ciclo vital

Al final, nos encontramos con el principio, el ciclo se cierra. La familia como un todo experimenta situaciones problemáticas, conflictos entre sus miembros, transtornos que hay que tratar antes de que deriven en situaciones de quiebra del ambiente familiar y de rupturas no deseadas y difíciles de curar. La terapia familiar atiende en estas ocasiones a toda la familia. Aquí aparecen todos los conflictos anteriores relacionados entre sí, desde los problemas del bebé, hasta los problemas de los padres, pasando por los niños y los adolescentes, sin olvidar otros familiares que se encuentren implicados en la dinámica familiar tales como abuelos, tíos o primos, y aquellos que, por lesiones físicas, neurológicas, demencias o vejez, sean dependientes del núcleo familiar.

Además de todos los problemas y conflictos indicados, la familia, como sistema, incluye otros muy específicos que también necesitan la ayuda y apoyo psicológico. Transtornos, situaciones y/o conflictos típicos en este entorno, como las necesidades psicológicas de mediación familiar, la conciliación de la vida familiar y laboral, las situaciones de adopción, la inserción familiar y sociolaboral del enfermo mental crónico, la estructuración de familias desestructuradas, los problemas de separaciones y divorcios conflictivos con problemática de menores incluida, las dificultades de las familias monoparentales o reconstituidas, los malos tratos físicos y psicológicos dentro de la familia, el abuso sexual intrafamiliar, la relaciones entre hermanos, el trato diferencial a los hijos por parte de los padres, y un largo ecetera. Sin olvidarnos tratar el último posible transtorno que aparece cuando los hijos se van y el padre y sobre todo la madre se queda sola: el síndrome del nido vacío.